El Pulso, La tecnología del Siglo XXI. Los descubrimientos que la ciencia occidental realizó el siglo pasado abrieron la puerta para una nueva comprensión de la relación que el ser humano tiene con la realidad que lo rodea. El desarrollo de la mecánica cuántica y el planteamiento de la teoría de la relatividad transformaron la manera de entender el espacio, el tiempo y sobre todo la relación que el ser humano sostiene con la totalidad del universo.

Se comprendió que no somos observadores pasivos de una realidad preexistente, sino que estamos en una relación de mutua transformación: la realidad transforma al sujeto y al mismo tiempo este transforma la realidad. Esto significa que no hay una diferencia fundamental entre el individuo y el cosmos, y que todo lo que ocurre está relacionado con todo lo demás: el fenómeno del entrelazamiento cuántico, en el que dos partículas siguen actuando como si estuvieran unidas aun cuando las separan kilómetros de distancia, hizo reevaluar la idea de aislamiento en el que la humanidad vivió por siglos.

El Pulso, La tecnología del Siglo XXIAdemás, el entendimiento de las innumerables variables que se conjugan para permitir que el universo exista tal y como existe, confirmó una sospecha de Max Planck: detrás de los fenómenos visibles hay una inteligencia que orquesta toda esta realidad, por lo que la existencia de cada cosa tiene un lugar fundamental para la existencia de todo lo demás, y ningún fenómeno se da por casualidad. Cada ser humano es entonces producto de esta misma inteligencia que permitió el surgimiento de galaxias infinitas, y está conectado inevitablemente con ellas.

Es de esperar que este nuevo siglo sea el siglo en el que esta nueva visión de la existencia se manifieste en nuevas maneras de vivir, de relacionarnos con nuestro entorno, de valorar nuestro rol en el universo. Es el siglo que está abierto para el desarrollo de nuevas tecnologías acordes con esta perspectiva holística.

Así como el universo tiene sus ritmos y ciclos, y se comporta según estos en una danza cósmica perfectamente sincronizada, las personas tenemos dinámicas propias que podemos reconocer para armonizarlas con el fluir de esa totalidad de la que hacemos parte y a la que estamos íntimamente conectados. Igual que tecnologías avanzadas pueden descubrir los pulsos del cosmos, la tecnología más cercana que tenemos para reconocer nuestros ritmos es el reconocimiento íntimo de nuestro propio pulso, que nos comunica los movimientos de nuestro corazón y nos informa de los movimientos y decisiones que se conectarán con el movimiento de esa totalidad que es el universo.

Por supuesto, una vida basada en un acuerdo coherente entre nuestras acciones y la sabiduría cósmica es una vida de bienestar y salud integral: si es nuestro corazón el que nos guía, y este está conectado con el fluir de un universo que es por naturaleza abundante, expansivo y lleno siempre de una inagotable energía, nuestra vida será una vida de energía, abundancia, alegría y salud física.

El reconocimiento del pulso es la gran tecnología del siglo XXI. Es la tecnología del reconocimiento de nuestra más íntima sabiduría, la principal fuente de salud y el mejor guía para la transformación de nuestras relaciones humanas y de nuestra salud emocional.

Mientras que nuestra razón se pierde en laberintos y en complejas deliberaciones en las que intenta determinar la elección más apropiada, el corazón sabe de manera intuitiva e inmediata qué es lo que traerá un mejor resultado para el bienestar de la persona. Mientras que el razonamiento está lleno de creencias y prejuicios que hemos ido acumulando por los diferentes choques que ha traído nuestra historia personal y nuestra educación, el corazón intuye donde se encuentra la fuente de la alegría y cuál es la mejor opción en cada situación.

El pulso es el acceso a esta sabiduría directa y simple del corazón, en la información que nos brinda nos encontramos con nosotros mismos y con la expansión de nuestra individualidad, con el amor propio que nos pertenece por el solo hecho de ser parte de este universo inteligentemente diseñado y completamente interconectado, en el que nadie ni nada es accidental, y en el que cada situación contiene su propósito y su inteligencia.

Vivir a partir del pulso significa guiar nuestra cotidianidad al compás de esa inteligencia que nos interconecta con la totalidad y significa sentir cada día la plenitud de la existencia manifestada en una experiencia humana. Es también la manera de reconocer nuestro camino, ese camino que nos llenará de sentido y que expandirá nuestras posibilidades individuales y únicas. Siguiendo nuestro pulso reconoceremos el valor de ser quien somos, diferente de todo lo demás, y al mismo tiempo parte de todo lo demás.

No hay otra manera de conseguir una salud integral: el buen funcionamiento de todo lo que somos, de nuestras acciones, emociones y pensamientos, de nuestras decisiones e intenciones, la expansión de la energía que nos hace ser lo que somos. Y todo está, como la tecnología informática que tenemos en nuestra casa, al alcance de nuestra mano, en nuestro propio pulso.

Articulo Publicado por:

Sergio Ortiz Sotelo

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Sandra Fernández
Descubridora del PCT
Pulso Cuántico Toroidal
Base de Bioingenieria Cuántica

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