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La lectura del pulso cuántico

De la Nada al Todo

La lectura del Pulso Cuántico

por  Sandra Fernández Justo

La lectura del pulso cuántico

Es precisamente en esos instantes en los  que uno parece estar en la nada donde se crean portales de apertura hacia el todo cuántico, un campo de información infinito que sólo queda limitado por nuestra intención y capacidad de procesamiento de la información.

Así comenzó todo, a través de mis estudios de Biosíntesis con Juan Pablo Uribe aprendí a diagnosticar con la señal del VAS (Vascular Autonomic Signal) para determinar respuestas a preguntas concretas tal y como se hace con el AR muscular (Arm Reflex) de la Kinesiología y entonces comenzó a ocurrir una serie de sucesos.

Curiosamente mientras comenzaba a determinar las respuestas del testaje del paciente en un estado de profunda meditación y silencio interior comencé a constatar que aparecían paralelamente y de trasfondo al ritmo del pulso una serie de imágenes y sentimientos en mi consciencia  como si de una película se tratara revelándose y desvelándose en el trasfondo del pulso físico una serie de informaciones precisas en forma de imágenes, sucesos, fechas, edades, personas, cosas etc relacionados con el paciente y su red de información cuántica, con el tiempo a este fenómeno le llamé el PULSO CUÁNTICO.

Comenzamos a investigar este suceso con la profundidad que se merecía y descubrimos que más allá del pulso físico existe la presencia de un pulso cuántico y que de alguna manera el bombeo del corazón, su ritmo y frecuencia crea la conexión perfecta para sintonizar con el pulso cuántico del paciente y a través de él con su mar cuántico de información.

El pulso cuántico individual  está conectado con el pulso cuántico del universo y funciona y está interconectado  al pulso físico a través de lo que hemos decidido llamar nanocircuitos espontáneos de información que se distribuyen y se movilizan cuánticamente a través del toroide personal y los toroides de todo cuanto existe unificando tiempo-espacio, multiuniversos y multidimensiones de información.

Lo que aún no hemos podido determinar es qué se ocupa de mantener una serie de informaciones aparentemente intactas para mantener el contexto de nuestra realidad o quizás es que el movimiento de información es tan sumamente cuántico y ultrarápido que no hemos desarrollado aún  la biología suficiente para observar y sostener que todos y todo  se mueve, experimenta y  se vivifica en todos y todo a la vez.

Pero lo que es un gran descubrimiento terapéutico es que en el pulso cuántico se moviliza  toda la información cuántica del paciente y a través de él su conciencia nos transmite no solamente la información de vital importancia y prioridad para la conciencia y la salud del paciente sino que también nos transmite los remedios, las herramientas y lo que exactamente necesita para lograr un estado de coherencia máxima de salud integral.

Pasamos pues de ser los interrogadores del pulso para convertirnos en los lectores de la conciencia que a través de la información cuántica se rebela.

Comenzamos a preguntar a los pacientes acerca de las imágenes, palabras que aparecían en nuestra consciencia durante el pulso, a veces cosas que ni siquiera nosotros o los pacientes conocían y luego buscábamos y existían y cobraban un profundo sentido dentro del marco de sanación y coherencia del paciente.

Lo más increíble es que todo cuanto se rebelaba siempre se referían a cosas o situaciones concretas de importancia vital para el paciente y que la mayoría de las veces estaban en el inconsciente y después de tratarlas el paciente experimentaba a su forma una re significación de su perspectiva de vida y su relación con la realidad.

El arte de escuchar el pulso se trata de una disciplina que fusiona el dominio de la intención consciente y sostenida, con la capacidad de entrar en silencio y querer escuchar. El pulso cuántico nos rodea, somos nosotros y está totalmente conectado no sólo a una red de universo, sino de multiuniversos y multidimensiones simultáneas en donde el tiempo y el espacio no existen y todo converge en la danza y unión del  silencio – sonido, pausa-ritmo, yin-yang.

El latido del corazón se convierte en una herramienta fundamental del pulso mismo de la existencia donde el presente pleno converge con el todo y lo fusiona en un único aliento tal y como sucedió en el big bang a otra escala. Cada vez que nuestro corazón late, el bigban sucede y uno entra en el  todo: silencio, nada, latido, todo, silencio, nada, latido, todo…Y todos estamos ahí simultáneamente en el latir del corazón conectados con infinitas posibilidades e infinita información simultánea que se mueve tan rápido que si pudiéramos, experimentaríamos todos la vida de todo a la vez y en todos los espacios y tiempos.

La intención es la que se convierte en el timón que nos conecta estratégicamente con una serie de informaciones y posibilidades determinadas, la conciencia, no la consciencia,  dirige la intención en formas muy sutiles.

La conciencia para mí no es algo de lo que se pueda hablar o pensar, pero si sentir y vivenciar pues somos la conciencia misma, para ello la intención es la brújula que nos permite adaptar nuestra frecuencia a la frecuencia en la que ella se manifiesta y se rebela de forma comprensible e identificable para nuestras mentes.

Si tuviera que definirla diría que la conciencia es la síntesis de información ordenada que en su esencia se recrea y percibe así misma creando posibilidades infinitas en la búsqueda de sus propios límites.

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