Investigando nuestra más íntima realidad: el Pulso Cuántico Toroidal. Una de las formas básicas en que el ser humano comprende el mundo es la dualidad externo/interno.

Externo es todo aquello que no hace parte de nuestro propio cuerpo: todo lo que percibimos con nuestros sentidos, es decir, el mundo físico que nos rodea, con sus colores, sabores, formas, texturas, sonidos.

Interno es lo que tiene que ver más inmediatamente con nuestra individualidad: nuestro cuerpo, las sensaciones que este nos presenta, nuestras ideas, emociones, sueños, memorias. Si asumimos esta distinción, resulta comprensible que el mundo externo presente muchas más incógnitas que el mundo interno, precisamente porque lo externo es algo que debemos ir a investigar y a conocer, mientras que lo interno está inmediatamente allí para nosotros.

Investigando nuestra más íntima realidad: el Pulso Cuántico ToroidalPor esto, resulta incomprensible ver que en nuestra vida contemporánea, caracterizada por tantos descubrimientos acerca del mundo físico que nos rodea, haya una integración tan pobre del mundo interior de cada uno.

     Para muchas personas resulta más sencillo saber que la velocidad a la que el planeta Marte se mueve alrededor del Sol es de 86.868 kilómetros por hora y las razones de este movimiento, que saber por qué en su mente hay una idea que se repite constantemente, o por qué su cuerpo está sufriendo de alguna enfermedad o dolencia, o por qué sus emociones tienden a la tristeza más que a la alegría.

Hay una tendencia a otorgarle mayor importancia a lo externo que a lo propio de nuestra individualidad; conocemos el mundo exterior mucho mejor de lo que conocemos nuestro mundo interior. Sin embargo, si el mundo que vemos afuera de nosotros es como es, en gran medida por la interpretación que hacemos de él.

¿no sería preferible revisar primero cómo es nuestro mundo interior para que esta interpretación sea constructiva y no destructiva, optimista y no pesimista?

     Una de las razones de la desconexión que tenemos de nuestro mundo interior tiene que ver con la manera en que se imparte la educación. Normalmente somos educados para recibir una gran cantidad de información sobre la realidad física, para luego poner en práctica estos conocimientos y desarrollar tecnologías que impacten al mundo.

Pero no se nos enseñan mecanismos para relacionarnos con nosotros mismos, para escucharnos, para comprender nuestras historias personales, para entender qué somos como seres humanos y cuál es el propósito de nacer con esta forma. La meditación, el yoga, todas las artes que desarrollan la atención, han sido desatendidas en el mundo contemporáneo, que ha prestado mayor atención al desarrollo material externo que al desarrollo emocional, mental y de precepción interna.

     Todas las grandes tradiciones de oriente desarrollaron métodos para integrar este aspecto interno de nuestra vida. La necesidad de esta reconexión ha hecho que se preste de nuevo atención a estas metodologías que habían sido dejadas de lado.

La tradición de la acupuntura, que hace parte de la medicina tradicional china, le permitió al neurólogo Paul Nogier redescubrir la importancia de un sistema de navegación propio del cuerpo que permite conectar con las necesidades más íntimas de nosotros mismos. Mediante una medición sistemática del pulso, Paul Nogier se percató de que era posible recibir respuestas a preguntas sobre la salud de los pacientes, respuestas que venían directamente de sus cuerpos.

Con esto, redescubrió la lógica básica de la sabiduría interior: nadie más capacitado para hacer un diagnóstico que el propio cuerpo al que se le hará el diagnóstico. Nadie mejor para conocerse a sí mismo, que uno mismo.

     A este descubrimiento se le dio el nombre de VAS (Vascular Autonomic Signal), que en español significa Señal Autónoma Vascular. Esta autonomía le devolvía a cada paciente la responsabilidad de conocerse a sí mismo para descubrir su propio camino de sanación y armonización. El VAS funciona de manera binaria. Esto significa que responde preguntas con un o con un no, igual que un péndulo. De esta manera, mediante preguntas apropiadas, el tratamiento podía adaptarse adecuadamente a las necesidades específicas de cada paciente, porque con el VAS es el propio cuerpo el que señala el tratamiento a seguir.

La Bioingeniería Cuántica sigue un principio similar, pero integra una utilización más amplia del pulso. Un sistema de información binario puede ofrecer respuestas de sí o de no. Sin embargo, la Bioingeniería Cuántica utiliza toda la información cuántica que está incluida dentro del pulso, que es la expresión del movimiento del corazón, que a su vez es la manifestación física del campo cuántico donde está toda la información del individuo; por eso, esta aproximación no se limita a preguntas de sí o no.

El corazón es el primer órgano que las células forman en el embrión humano; de allí surge toda la información que va a configurar a ese individuo. Contiene todos los códigos y memorias que servirán para determinar su individualidad. El tratamiento de Bioingeniería Cuántica usa el pulso no solo para responder preguntas de sí o no, sino para descubrir todo este universo de información que cada persona tiene en su corazón, y lo usa para recuperar la coherencia del consultante.

     El terapeuta puede moverse por amplias regiones de información para armonizar, limpiar, equilibrar, desintoxicar, liberar y dar coherencia a la energía del paciente. Es decir, para reconectar toda su información con la sabiduría de su corazón, para devolverle su propio poder personal y permitirle desarrollar su potencial, el potencial que está ahí desde la concepción misma, y que ha sido dejado de lado por la continua exposición automática al mundo externo. A esta corriente más profunda del pulso se le conoce como Pulso Cuántico Toroidal, porque es el aprovechamiento de las posibilidades del campo cuántico que ha sido detectado alrededor del corazón y que presenta forma de toroide.

     Si bien en principio es el bioingeniero el que conecta con esta información, el propósito de la terapia y de la formación en Bioingeniería es devolverle a cada uno la certeza de que en su interior reside todo lo que necesita para alinear su percepción interna con el mundo externo. De esta manera, se le devuelve al individuo humano la posibilidad de crear su realidad a partir de sus propios potenciales, en coherencia con su corazón.

Articulo Publicado por:

Sergio Ortíz Sotelo

Equipo Edición IBC

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Sandra Fernández

Descubridora del PCT Pulso Cuántico Toroidal Base de Bioingenieria Cuántica

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