Los patrones, eso oculto que a veces nos mueve

Los patrones, eso oculto que a veces nos mueve. Nuestra conducta, nuestros actos, nuestro comportamiento a veces es simplemente algo mecánico que sucede sin que nos demos cuenta.

Mientras estamos envueltos en preocupaciones y acciones diarias robotizadas, no nos estamos dando cuenta de cuál es el impulso interior que está moviendo todo eso.

Amamos, reímos y nos enfadamos desde un lugar del que quizás no somos conscientes. Mantenemos conversaciones y relaciones familiares y de amistad que son el resultado de una historia, de una creencia, de algo que pensamos de forma inconsciente acerca de esas personas y de nosotros mismos también.

 

¿Qué creencia tenemos de nosotros? El 90 % de las creencias que tenemos sobre todo forma parte de un patrón que está ahí y que nos ha sido transmitido a través del ADN. Es un “adonde” que parece tener vida propia y que gobierna nuestras emociones, acciones y pensamientos.

Cuando realmente somos conscientes de que hay situaciones que se nos escapan de las manos y que no podemos controlar en nuestra vida, estamos dando un gran paso hacia ese reconocimiento del propio patrón y –a partir de aquí- podemos dar ese salto hacia nuestra verdadera existencia y elección.

 

Hasta que no damos ese primer paso de reconocimiento, nos hallamos en una rueda que gira y que siempre se dirige hacia el mismo sitio. Por ejemplo, la relación con la pareja, siempre terminamos discutiendo sin saber por qué y quizás esa historia se lleva repitiendo desde nuestros tatarabuelos. Es un patrón que tiene su propia vida y desarrollo. En el momento que nosotros cortamos con eso, no desaparece del todo, pero al menos frenamos su continuidad y traspaso en el tiempo. De vez en cuando aparecerá, pero seremos capaces de reconocerlo y elegir si queremos vivir esa situación una vez más o no. Y si escogemos vivirla una vez más, lo haremos con un propósito determinado, conscientes de que a cada minuto que pase estaremos superando una limitación y nos estaremos haciendo más fuertes y sinceros con nuestro ser.

 

Partiendo desde la premisa del amor hacia nosotros y hacia todo lo que nos rodea, desde la aceptación de la vida en sus múltiples formas y la certeza de que todo lo que compone la vida forma parte de una unidad rica y singular en cada partícula que la estructura, alcanzamos la coherencia y logramos la magia del existir desde nuestra alma.

 

Conectados a nuestro corazón, a nuestro pulso, a nuestro latido interior, a ese impulso y motor que nos hace avanzar en la vida podemos ver quiénes somos realmente y logramos distinguir los patrones que nos mueven y nos damos el permiso para realizar cualquier acción de nuestra vida bajo el mando de nuestra elección, de nuestra existencia.

 

Eva Caballero

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