El Dolor como señal evolutiva. El dolor es una señal que emite nuestro cuerpo cuando se siente amenazado o usurpado. Una señal que permite que nuestra atención se dirija de forma aguda y precisa hacia un espacio físico y corporal para establecer un vínculo invisible que permita un intercambio de información y una resolución a través de reajustar límites.

Límites que pueden ser de descanso, alimentación, relacionales, emocionales…Cuando tapamos el dolor temporalmente estamos impidiendo que esta señal nos aporte su maestría y crecimiento hacia una octava mayor evolutiva.

Cuando no estableces una comunicación con el dolor a través de tu conciencia, sino que la estableces con tu ignorancia, el dolor se acrecienta y se extiende. Esto explica porque ciertas personas con maestría interior desarrollada pueden controlar el dolor y evadirlo adrede a través de la conciencia. También observamos como personas que viven en plenas incoherencias vitales manifiestan quejas de diferentes y diversos tipos de dolor desde que amanecen hasta que se acuestan muchas veces sin poder dormir.

El dolor está ahí para avisar, pero nunca es bienvenido. Sin embargo, nuestra biología nos dotó de una serie de reacciones bioquímicas que generan dolor ante una señal de falta de coherencia que amenaza la integridad del individuo.

Un ejemplo fácil de entender es cuando acudes a una cita por compromiso y sales con dolor de cabeza. Cuando esto se sostiene en el tiempo, cualquier incoherencia sostenida en el tiempo se convierte en una infección de dolor que se extiende desde los cuerpos sutiles hacia todo el organismo.

¿Qué te falta o qué te sobra?

Podrías preguntarte cada vez que te duele algo.

¿Te faltan horas de sueño?

¿Te falta espacio personal?

¿Te falta una buena alimentación?

¿Te falta sexo?

¿Te sobran kilos?

¿Te sobran excusas?

¿Te sobra tiempo mirando el tv o el teléfono?

 

Nuestra biología es una tecnología e ingeniería tan altamente desarrollada que solo es posible coexistir en paz con ella siguiendo su guía, maestría y dirección.

El ser humano hasta ahora ha tratado de dominar la biología a través de rituales, fármacos y diversos tipos de sustancias o técnicas, pero la verdadera respuesta está ante todo en la conciencia y su relación con la biología.

No se puede manipular la biología, ella es nuestra madre. Se está intentando manipularla, pero el tiempo va demostrar que solo la conciencia y la alineación con su profunda sabiduría nos trae el éxito necesario para nuestra homeostasis.

Ahora intentan manipular y perfeccionar la biología con tecnología, proyectando una hibridación que permita a los seres humanos a través de la implantación de dispositivos vivir más y mejor.

La respuesta no es el tiempo sino la calidad del mismo.

El sentido evolutivo de cada ser humano únicamente se encuentra en el interior de su corazón como un mapa desplegable a través de su pulso. El ego humano ha de someterse a la sabiduría biológica y ella reside en nuestro corazón.

Por ello en Bioingeniería Cuántica tomamos el pulso de nuestros pacientes, para escuchar sus corazones y así poder hacer un diagnóstico que permita tratar y aliviar el dolor no cubriéndolo, sino comprendiéndolo para tomar nuevas pautas vitales. Si el paciente comienza a tomar conciencia de sí mismo y sus necesidades, comienza a aliviarse.

 

¿Qué te duele?

¿qué te falta?

¿qué te sobra?

Tu máquina tecnológica te está avisando, mostrando el camino, escúchala y actúa y comenzarás a descubrir que el dolor es un protector de tu integridad y no tu enemigo.

 

Articulo publicado por:

Sandra Fernández

Descubridora del PCT Pulso Cuántico Toroidal Base de Bioingeniería Cuántica

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