Bioingeniería Cuántica retos y desafíos de la Educación en el siglo XXI. La educación actual se enfrenta a una serie de retos, tensiones y desafíos a los que necesariamente se debe dar respuesta. La configuración de una realidad internacional, cambiante e imprevisible, requiere personas preparadas para adaptarse a las nuevas realidades sociales, profesionales, productivas y culturales.

Los viejos métodos educativos, bien intencionados, pero a menudo métodos sofocantes para educar niños, con frecuencia reprimen la capacidad de maravillarse, la imaginación y la autoestima original en los niños.

Bioingeniería Cuántica retos y desafíos de la Educación en el siglo XXI

Hemos estado sometidos a una educación que nos desinforma de quienes somos realmente, toda la historia y la ciencia, están situadas solo para hacer prevalecer el poder de unos pocos, despojando al conocimiento verdadero cultural y ancestral de saber a qué venimos realmente y el porqué de nuestra existencia.

La educación lógica recibida durante tantos años ha apagado nuestro lado intuitivo y creativo, desequilibrándonos y limitándonos y desde esos límites hemos avanzando entre temores y mucho desorden emocional dado que nos han suprimido y nos han alejado de comprender nuestras emociones y del sentir las energías en nuestro cuerpo. Esa ha sido la estrategia, desequilibrar nuestra verdadera percepción, racionalizando y conceptualizando límites que hemos ido integrando desde la niñez.

Por tanto, se precisa, repensar las prioridades, los fines y la estructura de nuestro sistema educativo. Existe una imperiosa necesidad de examinar los sistemas educativos para evitar ahogar la creatividad de los niños y jóvenes. Ha llegado el momento de sepultar un sistema educativo basado en el control e instaurar e implementar uno de empoderamiento. Los niños nacen siendo creativo y el sistema educativo ha de generar las condiciones para que pueda desarrollar al máximo su mente y expresión.

La escuela actual no se corresponde con el mundo actual. El mundo es flexible, cambiante y diverso, y la escuela sigue siendo rutinaria, inflexible, descontextualizada y estática. El mundo exige flexibilidad y creatividad para adaptarse a una vida profundamente cambiante, y la escuela asume currículos fijos delimitados desde siglos atrás.

En la actualidad existe un implícito acuerdo sobre los retos que el sistema educacional enfrenta desde la sociedad del conocimiento, esto es: Igualar oportunidades en la educación; transformar los procesos de aprendizaje al interior de las instituciones educativas; adaptar las destrezas que se transmiten en la educación a los nuevos y dinámicos requerimientos laborales, educar para la ciudadanía, contribuir a la competitividad y a la inserción de las economías al mundo global.

No obstante, los valores de la educación moderna siguen siendo en su mayor parte competitivos, nacionalistas y por tanto, separatistas. El niño llega a considerar los valores materiales como de la mayor importancia, a creer que su propia nación es también de la mayor importancia y que toda otra nación es secundaria. Esto ha nutrido su orgullo y fomentado la creencia de que él, su grupo, su religión y su nación, son superiores a las demás personas y pueblos. En consecuencia, se convierte en una persona unilateral, con unos valores respecto al mundo erróneamente ajustados y unas actitudes hacia la vida caracterizadas por la parcialidad y el prejuicio.

El idealismo natural del niño ha sido lenta y firmemente ahogado por el peso del materialismo de la máquina educativa del mundo.

Afortunadamente todo ya está cambiando, hoy hay más libertad, más espacio para los sentimientos, más comprensión de la importancia de las emociones, más respeto por la naturaleza individual de cada persona.

Ello constituye un claro avance en la expansión de consciencia que la raza humana debe realizar, porque los objetivos de todo esfuerzo evolutivo son la expansión de la consciencia y el desarrollo de una sensibilidad creciente y de una consciencia perceptiva del todo mayor.

Hoy, destacados pensadores pedagógicos y organizaciones, incluyendo la UNESCO a nivel mundial, están acentuando crecientemente las necesidades y los objetivos éticos, morales y espirituales de los procesos educativos. Por tanto, es evidente que detrás del desorden superficial presente hoy en la consciencia de la humanidad, los seres humanos comienzan a fusionar en sí mismos tres estados de conciencia: la del individuo, la del ciudadano y la del idealista.

Entonces nos surge la siguiente interrogante: ¿cuál será el próximo desarrollo evolutivo en el mundo de la educación? “Las competencias personales o también llamadas habilidades blandas deberían ser las más importantes a la hora de educar“.

Los niños de hoy parecen de alguna forma más inteligentes, más brillantes y más sabios. Ellos se sienten muy atraídos por la tecnología moderna, pudiendo dominarla fácilmente, incluso las más complejas y difíciles. Son impetuosos, se concentran en lo que hacen y son honestos en relación con sus sentimientos. Las relaciones son importantes para ellos.

Por tanto, debemos actuar bajo los requerimientos de los niños de hoy y eso implica realizar cambios en todo el sistema, en la familia, la educación, las formas de gobierno, los valores, los roles, etc.

En este sentido Bioingeniería cuántica desde hace más de un año asume el desafío de cambio y genera el Sistema de Educación Infantil SEI una nueva especialidad que permite resignificar la visión de la educación y de la docencia para preparar a las futuras generaciones a ser autosuficientes, independientes y guardianes de su propio destino y potencial, al mismo tiempo dar el entrenamiento necesario en la utilización de herramientas de la Bioingeniería a todos aquellos adultos y profesionales que sienten desde las diferentes áreas y sectores ser guías y protectores de las futuras generaciones para contener su correcto desarrollo evolutivo y destino.

Ya es tiempo de honrar la vida desde la coherencia y la libertad, el SEI, propone una educación sostenida y que compromete la autenticidad de los padres y tutores.

Los Niños de la Nueva Era para crecer sano y felices necesitan Amor, fortaleza y sabiduría; necesitan también “recordar” quiénes son y exactamente cuáles son sus dones y talentos y su misión de vida y especialmente, necesitan que sus padres, educadores y que la sociedad en la que se desarrollan, los valore y les ayude a florecer.

En nuestras manos está entregar una educación frecuencial a nuestros niños, fractales de nosotros mismos en el futuro, capaces de abrazar la vida y vivirla en libertad coherente y sostenida.

Articulo Publicado por:

Margarita Ortega González

Profesora de Biología y Ciencias

Docente Internacional Bioingeniería Cuántica

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Sandra Fernández

Descubridora del PCT Pulso Cuántico Toroidal Base de Bioingeniería Cuántica

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