Astro-bioingeniería. La sabiduría del cosmos en nuestro corazón

La analogía es una de las claves más importantes que ofrecen los sistemas ancestrales de sabiduría esotérica para comprender el universo. Esta clave significa que hay reflejos en todo el universo, y que cualquier cosa que existe tiene algún tipo de correspondencia con alguna otra cosa. Esto es así porque desde esta sabiduría se comprende que todo está unido a todo lo demás, nada existe en aislamiento, todo está interconectado. Es esto mismo lo que la mecánica cuántica ha ido descubriendo para el mundo en los últimos años con el entrelazamiento cuántico.

La idea de la analogía universal también afirma que hay dos maneras de ver al universo y que estas maneras son como dos caras, inseparables, de una moneda: el macrocosmo y el microcosmo. El primero es la perspectiva de la inmensidad del cosmos, es decir, las galaxias, los planetas, las nebulosas, las gigantescas estrellas y los sistemas planetarios que se encuentran en cada rincón del espacio sideral. El segundo es lo que tenemos más cercano, nuestro cuerpo, lo que hay en nuestro planeta, los ciclos de la naturaleza que nos rodea, el agua, la tierra, las plantas, los animales, nuestra mente. Y los dos aspectos son solo reflejos el uno del otro.

De allí viene la famosa frase que dice que como es arriba, igual es abajo, y como es abajo, igual es arriba. O, para decirlo en otras palabras, lo que ocurre en el macrocosmo es un reflejo o analogía de lo que ocurre en el microcosmo, y lo que vemos desenvolverse en el microcosmo es una imagen espejada de los ciclos macro cósmicos. En esta comprensión de unidad está basada uno de los saberes más importantes que nos ha legado la sabiduría más ancestral: la astrología.

A partir de lo dicho podemos comprender que la astrología, más que un sistema de predicción individual, es un sistema que intenta leer y conocer los ciclos y acontecimientos macrocósmicos para tratar de entender por qué los acontecimientos microcósmicos son como son. Por eso, por ejemplo, para comprender la salud de una persona se toma su carta natal y a partir de los ciclos y relaciones planetarias que hay ahí, se puede empezar a entender por qué ese individuo tiene tendencia a ciertas enfermedades, por qué algunos de sus órganos son más delicados que otros, por qué hay alimentos más propicios para su salud.

Este es un saber invaluable. Sin embargo, en el Instituto de Bioingeniería Cuántica nos hemos dado cuenta de que normalmente la astrología se practica a partir de ciertos esquemas que resultan poco eficientes. Así como la mayoría de las personas buscan al médico para que se encargue de su salud y le diga qué es lo que tiene mal en su cuerpo, y de esta manera renuncian en gran medida a asumir la responsabilidad de desarrollar una consciencia profunda sobre su propio vehículo físico, sobre su alimentación, sobre las necesidades particulares de su sistema energético, muchas personas han empezado a usar al astrólogo de la misma forma: buscan esta sabiduría como una manera de entregar su propio poder, para que otra persona, externamente, les diga cuál es su futuro, cómo deben comer, qué deben esperar en el próximo año, con qué personas deben relacionarse.

Esto, por su puesto, representa una ayuda, pero es solo una pequeña parte del potencial que la lectura y la conexión con los astros nos pueden ofrecer. La mejor manera de aprovechar esta sabiduría y este potencial es entender que los astros se reflejan, por analogía, en nosotros, y que por medio de nuestra propia intuición podemos acceder a la información que tienen para brindarnos.

Así como el sistema solar funciona alrededor del Sol, que es el que marca el ritmo y la energía de todo el sistema, nosotros tenemos un órgano central que lidera el funcionamiento de nuestro sistema individual: el corazón. El corazón es, por analogía, el reflejo del sol central del sistema, y los diferentes órganos y centros energéticos reflejan los planetas, asteroides, satélites, pulsares, etc. Por eso, entrar en un contacto íntimo con nuestro corazón es también una puerta para empezar a sentir el pulso del sistema solar en el que vivimos, y la influencia de los planetas que se mueven alrededor de nosotros.

Entrar en este contacto es no solo poder predecir algunos acontecimientos de nuestra vida, sino sentir la sintonía de nuestro ser con el resto del universo. Es una manera de sentir la conexión con el resto del cosmos y empezar a responder preguntas sobre lo que somos y cuál es nuestra verdadera naturaleza cósmica, divina, llena de poder para crear, para crecer, para amar. Para nosotros, en el IBC, la conexión astrológica es un sistema de información avanzada que nos permite recuperar el sentido de nuestra existencia, porque nos recuerda que somos parte de un todo.

Por eso hemos desarrollado la Formación en Astro-Bioingeniería, un proceso intensivo que permitirá que los participantes vivan una reconexión con la sabiduría que ha estado siempre en los más profundo del espacio, pero también en nuestras células y órganos, en nuestra mente, en nuestro corazón. Es un proceso para integrar toda la información avanzada que circula entre los gigantescos cuerpos celestes que danzan sin interrupción y en perfecta armonía en medio de los gigantescos espacios que le dan vida al movimiento, a las formas, las geometrías, los ciclos.

Mediante este proceso podrás recuperar la salud, la alegría, la armonía interior, porque sentirás en lo más profundo de tu ser que eres parte de este universo, que tienes un lugar único y el derecho incondicionado de existir y ser feliz. En esta formación intensiva te invitamos a sumergirte en las profundidades de tu ser, en tu memoria astrológica, para reconocerte y reconocer la conexión que siempre ha habido entre nuestro corazón, el planeta en el que vivimos y los astros que nos rodean, las galaxias, los agujeros negros, las supernovas, las acumulaciones infinitas de energía y existencia que vibran sin condición desde el origen del universo, nuestro propio origen y esencia.