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Registros akásicos, la gran esfera de información

Los registros akásicos son una gran esfera de información que contiene todo lo que ha existido, lo que es y lo que será. Toda la historia de la creación, desde la creación del Universo, las galaxias, los planetas, todos los seres vivientes…

Esta gran esfera de información (que todo lo contiene) está a nuestra disponibilidad con la premisa de ser responsables y consecuentes ante la información que de ella podemos bajar.

Las fuentes originarias del término akásico se remontan a finales del siglo XIX.  Akásico proviene de akasa o esencia y su origen deriva de la teósofa británica Annie Besant. Ella realizó numerosos estudios a finales del siglo XIX sobre el ser humano y relacionó su existencia y la de todos los seres vivientes con una gran esfera a la que todos estamos conectados y de la que nos llega todo el conocimiento, incluida toda la información que se encuentra en nuestras células. La esencia o akasa es un fluido que todos tenemos y  que nos conecta directamente a esta gran esfera de información y nos permite la existencia.

Otra figura importante en el estudio de los registros akásicos es Madame Blavatsky, quien  en su obra La Doctrina Secreta nos habla de la creación del universo y del origen y evolución del ser humano desde todos los puntos de vista: físico, científico, místico y religioso.

Desde que se conoce la existencia de los registros akásicos se han realizado numerosas pruebas para conectar y acceder a los registros mediante meditaciones y estados de alteración de la conciencia. Hay personas que han llegado a bajar información de diferentes lenguas, pudiendo hablar de repente en más de 5 idiomas distintos y de los cuales no tenían algún tipo de conocimiento previo.

En Bioingeniería Cuántica recomendamos el acceso a los registros mediante la conexión con el corazón y el pulso biológico. Consideramos que en nuestro corazón reside la esencia que nos conecta a todas las cosas y a través de él nos llega todo el conocimiento. Mediante la escucha y la meditación consciente del corazón conectamos con lo akásico, con la gran matriz superior a la que estamos todos interconectados.

Una meditación con el corazón y la intención de acceder a esta gran esfera de información es suficiente para percibir la inmensidad que nos rodea y de la que todos formamos parte. De esta manera, podremos acceder a ella desde la coherencia, desde el latido de nuestro corazón y estableceremos la conexión con  aquello que nuestra alma anhela.

Eva Caballero

Bioingeniería Oficial

 

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